*Los defensores de los derechos humanos han dado una larga y hasta heroica pelea. Hoy les toca defender y preservar a la Comisión de los recortes presupuestales, de los comentarios despectivos de otras autoridades y de las pifias de ellos mismos.

Foto: Cuartoscuro

Por Humberto Musacchio

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 28 de agosto de 2020.- Desde muy joven, Rosario Piedra Ibarra participó junto a su madre, la tenaz, indoblegable y heroica Rosario Ibarra de Piedra. Su familia fue lastimada en lo que más duele, pues el gobierno de Luis Echeverría fue autor de la “desaparición” de Jesús Piedra Ibarra, hijo de doña Rosario y hermano de la ahora presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Tantos años de bregar exigiendo la presentación con vida de los “desaparecidos” (y afrontando represión y difamación gubernamental) le otorgan a la presidenta de la CNDH autoridad moral y política para ocupar un puesto tan importante, aunque en la actualidad su nombramiento se encuentra impugnado por irregularidades en el proceso de designación y el asunto está en manos de un juez de Distrito.

Como es explicable, Rosario Piedra integró un equipo con personas de su confianza y con experiencia en la defensa de derechos humanos, pero se le cuestionó que sustituyera a los visitadores por personas que no cubrían los requisitos reglamentarios, por lo cual les dio nombramientos de directores generales, pero con las mismas funciones y facultades de los visitadores.

A juzgar por las informaciones periodísticas, algunos nombramientos han sido notoriamente desafortunados, como el de Alejandra Ezeta Bagnis, la que, al frente de la Dirección de Comunicación Social, tuvo un comportamiento que no se compadece de la función central de la CNDH, pues se le acusa de haber cesado a una persona contagiada de coronavirus y de enviar tuits de carácter discriminatorio, como los siguientes:

“Ama a tu prójimo como a ti mismo… aunque sea naco y pobre”, “No es que sea golfa, es pendeja”, “Mucho leer a sor juana (sic) pero te comportas como una puta”, “En el colmo de lo chafa, @m_ebrard se llevó a los alcaldes a garibaldi, donde sólo hay putas y borrachos”, “Un puto de escuela” o bien (o mal) “Tipo naco mezclado con abajofirmante…”.

La señora fue despedida y contra ella hay una demanda penal presentada en la Fiscalía General de la República, pero internamente importa saber (debería importar) quién la recomendó para ocupar el cargo que tenía y que, obviamente, lesionaba el prestigio y la autoridad de la CNDH.

Otro caso muy sonado fue el de Arturo Tapia, a quien le dieron el nombramiento de director de Difusión, pese a que, en septiembre de 2019, según consta en la prensa, en la estación Tlalnepantla del Tren Suburbano la emprendió a golpes contra una mujer porque, según él, lo ofendió por su orientación sexual y tono de piel. Después de eso, el agresor conservó su cargo durante varios meses.

Hace unos días, Boris Berenzon fue designado coordinador de Promoción y Divulgación de la CNDH, para la que ya venía trabajando desde enero de este año, después de que fue despedido del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, luego de que apareció en redes sociales un mensaje, presuntamente de la directora del Conacyt, Álvarez-Buylla: “Es un gusto contar con el apoyo del Dr. Boris Berenzon Gorn en esta lucha contra la ciencia neo-liberal. Bienvenido al equipo de trabajo del Conacyt”. La funcionaria desmintió que el mensaje fuera suyo y minutos después lo eliminó, como eliminó de la nómina al plagiario.

Berenzon ha sido acusado repetidamente de que en su tesis de doctorado copiaba, por supuesto sin crédito, hasta 18 párrafos del libro Puros cuentos, de Juan Manuel Aurrecoechea y Armando Bartra, lo que causó indignación en medios académicos y fue la razón de que la UNAM, donde era profesor, lo despidiera en 2013. En internet circulan también otras acusaciones de plagio.

Al salir de la UNAM, Berenzon se incorporó al equipo de César Duarte, el entonces gobernador de Chihuahua, quien ahora está acusado de lavado de dinero, peculado y enriquecimiento ilícito. Sobra decir que la relación con Duarte, más que un antecedente laboral, es una mancha curricular. Un individuo con tales antecedentes no puede ser parte de la CNDH.

Los defensores de los derechos humanos han dado una larga y hasta heroica pelea. Hoy les toca defender y preservar a la Comisión de los recortes presupuestales, de los comentarios despectivos de otras autoridades y de las pifias de ellos mismos. La CNDH es una conquista del movimiento social. Conviene no olvidarlo.