*El amor llega desde que nacemos y se inmortaliza con la muerte.

La vida inicia, en la mayoría de los casos, asociada al amor.  Sin embargo, se requiere más que el deseo de estar juntos, mucho valor, humildad, creatividad, y un gran sentido de la inteligencia. Amar no es enamorarse, quizás es el inicio, pero el enamoramiento dura muy poco, tres meses, o tres años que se pueden prolongar hasta 6, y después ¿qué sigue?  sigue la inteligencia humana, el deseo deliberado de continuar con la persona elegida, eso que algunas parejas han logrado alcanzar y descubrir.

Alimentar el amor no es tarea fácil, conlleva varios aspectos; dedicación, tiempo, constancia, creatividad y muy probablemente volver a ser niños, ello significa, perdonar como los niños; ellos olvidan fácilmente, pues quieren seguir siendo felices, quieren seguir jugando con sus amigos, pensemos por ejemplo que los lazos más fuertes se obtienen en la infancia y adolescencia y es una muestra clara de amor. Acaso los adultos podemos hacer lo que los niños, ¿seguir amando y fortaleciendo los lazos a pesar de las dificultades y enojos, a pesar de los defectos del ser amado, deseamos continuar siendo felices?

 La complejidad de la vida diaria nos va separando de quien amamos, la situación económica y profesional  muchas veces es el motivo principal; enajenamos nuestra vida a un solo tema, y olvidamos lo esencial, nos ocupamos de aspectos básicos: la alimentación, los servicios y la recreación, pero también nos preocupa en demasía el estatus, la ropa, un auto, una casa, aparatos electrónicos y muchas cosas superficiales por las cuales nuestra vida va tomando un rumbo que nos aleja en principio del amor propio, consecutivamente el amor a nuestra pareja, a nuestros hijos, padres, hermanos, amigos,  originando así ausencia interna, nos ausentamos de nosotros; no somos capaces de escuchar y sentir nuestro corazón, nuestra respiración, como caminamos, como se mueve nuestro cuerpo; no reflexionamos que nuestro cuerpo es una bella maquinaria de supervivencia, un organismo casi perfecto de vida, que fue originado gracias al amor.

La complejidad del amor nos puede llevar a que seguimos funcionando gracias al amor; tenemos conductas que nos permiten seguir viviendo, nos cuidamos de ciertas cosas que podrían resultar peligrosas o atentar contra nuestra vida, ello es un acto de amor, aunque también de miedo, no queremos experimentar el dolor,  no queremos experimentar sucesos traumáticos, nos estamos cuidando; eso es amor!

Trabajar constantemente en bien nuestro reactiva la primera forma de amar, después iremos al siguiente nivel, amar a los demás, crear una forma propia de hacerlo, de invitar a otra persona y sumar lo que está persona esté dispuesta a dar, primero por ella misma después por la conjunción para llegar amar en plenitud al otro. 

Para Erich Fromm, el amar por necesidad es una forma patológica, responsabilizar al otro de lo que nosotros no somos capaces revela un síntoma equivocado de lo que es el amor, ya que es algo que está dentro de nuestra tarea de responsabilidades. “El primer paso es tomar consciencia de que el amor es un arte, así como lo es  la vida; “si queremos aprender amar debemos proceder de la misma manera que si queremos aprender cualquier arte, como la música, la pintura, la carpintería, o el arte de la medicina e ingeniería”  

Fromm también nos habla de la intimidad, el encuentro profundo en una pareja a nivel sexual (dos extraños) que se conectan emocionalmente, se descubren en sus defectos, matices y virtudes. Esa intimidad en la que impera la confianza, los sentidos se agudizan, una conversación en la que se pierde la noción del tiempo, exactamente igual como cuando lees un libro apasionado, o dibujas o cualquier otra actividad que apasione. Amar es enriquecer nuestra existencia, es transformar el mundo en el que vivimos. 

El amor tiene que seguir siendo un acto individual que incluya a la pareja y que facilite el crecimiento personal y de ambos. El amor no es un objeto (persona) es una actitud muy nuestra, que determina el tipo de relación hacía afuera con una persona con el mundo, ese amor no es amor, es simbiosis, lo importante es tener esa facultad de amar, amar a todos, amar a alguien “Amo a todos en ti, a través de ti amo al mundo, en ti me amo a mi mismo”  

Cuidar de uno y de la pareja, responsabilizarse, respetar y conocerse es de suma importancia, pero también crear en la relación, inventar, transformar, sorprender, siempre tener una actitud activa nunca pasiva, la intimidad se fortalecerá y muchos elementos que cada pareja o individuo quiera establecer construirán una base muy sólida para configurar el amor. 

El amor nos lleva a límites de sensaciones, tristeza, alegría, nos engrandece o nos empobrece, nos hace nobles o miserables. ¿Quieres elegir?  Primero busca y recupera el amor propio y después da y encuentra la mejor forma de trabajar el arte de amar hacía alguien más. 

“EL EROS TRIUNFARÁ SOBRE LA DESGRACIA” Gabriel García Márquez 

Quizás el verdadero propósito de la vida es amar.