En otro escenario, se conmemoraron los cincuenta años del fallecimiento de Lázaro Cárdenas, y su hijo, Cuauhtémoc, ante López Obrador, aseguró que Cárdenas siempre respetó a la oposición.

Foto: Cuartoscuro

Por Jorge Meléndez Preciado

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 22 de octubre de 2020.- Mientras en Bolivia el Movimiento al Socialismo (MAS), se recupera de un golpe de estado, gana las elecciones presidenciales con Luis Arce, no obstante que el ejército trató de intimidar a los votantes; en México, el partido Morena presenta una cara de asombro en las primeras elecciones que va sin la figura de Andrés Manuel López Obrador al frente.

En el estado cocalero del sur del continente, no obstante la ausencia de Evo Morales, su líder exiliado por malas prácticas, hay festejos en muchas partes. En México, el ejecutivo alaba que las elecciones se realizaran sin graves incidentes, haya ganado el que sea, aunque su organización perdiera impulso.

La diferencia es que, con debilidades, el MAS es una agrupación bastante estructurada. En cambio en México, estamos ante un movimiento que en estos instantes se disputa con todo las posiciones, es un amasijo que no encuentra su conformación, estructura y ruta. El caso de los fideicomisos que desaparecieron lo pinta de cuerpo entero: contradicciones en su seno.

En las recientes elecciones en Hidalgo y Coahuila, las deficiencias de Morena salieron a la luz.

En Coahuila, donde está a cargo de Morena el carbonero (dueño de minas de ese material), Armando Guadiana, el PRI arrasó en las 16 diputaciones en juego. La ignominiosa derrota la intentó justificar Guadiana culpando a dos señoras, pero la realidad es que Miguel Ángel Riquelme, el gobernador priista, tenía mayor simpatía de la gente en la encuesta de Mitofsky: 58 puntos a 46 de López Obrador. Morena es un desgarriate y los liderazgos son malos y volátiles. No hay partido, en síntesis.

Únicamente votó el 39.3 por ciento del padrón. Lo que muestra la apatía de la gente, cuya justificación puede ser por el Covid-19.

El PAN, aquí como en Hidalgo, fue el máximo perdedor. Lo que dibuja un partido hundido al máximo.

En Hidalgo, hasta los primeros cómputos finales en 32 de los 84 municipios triunfó el PRI. La participación de votantes fue más alta: 48.66 por ciento, algo mayor que hace cuatro años.

En dicha entidad, el tricolor arrebató al blanquiazul Pachuca, la capital, y Mineral de Reforma. El PAN fue derrotado en 12 de 17 municipios que había obtenido anteriormente. Y en Tulancingo, mediante una amplia y extraña alianza, donde participó incluso Morena, ganó Damián Sosa, hermano de Gerardo que está en el bote por desfalcos atribuidos al grupo universitario que maneja, llamado La Sosa Nostra.

Este último caso es una muestra clara que en Morena no tienen rumbo y menos principios. ¿Cómo el gobierno, atinadamente, mete a la cárcel a un rufián y su hermano, Damián, que se hizo a la sombra de Gerardo, es apoyado por Morena?

En Hidalgo el PRD que antes manejaba 15 posiciones ahora tendrá 7 y Morena 6. Lo que también es un bajón para los llamados Chuchos.

Alfonso Ramírez Cuéllar, el presidente interino morenista, habló de fraudes, manejos sucios y otras cosas. Enmudeció en cuanto López Obrador elogió el proceso comicial. También mostró, Alfonso, que no tiene idea de la dirigencia, ya que él es responsable de los pésimos resultados.

Porfirio Muñoz Ledo, de inmediato, afirmó que el fracaso se debe a que no hay dirigencia, sino una serie de lambiscones que únicamente quieren hacerse visibles a los ojos de Andrés Manuel; que si éste hubiera estado en el partido habría encabezado la lucha y otro gallo cantaría.

El político octogenario, señaló en entrevista con Martha Anaya (reproducida en El Heraldo, 19 de octubre), que Morena estableció en sus principios: “no hay pensamiento único”. También censuró que hubiera mucho gasto en el partido sin resultados y que él está a punto de retirarse de la política, aunque dejará como legado el combatir a los lambiscones.

Porfirio sentenció: como en el mar debemos captar y canalizar la energía de las olas, de las olas de la gente que necesitan y luchan por cambios sociales.

En otro escenario, se conmemoraron los cincuenta años del fallecimiento de Lázaro Cárdenas, y su hijo, Cuauhtémoc, ante López Obrador, aseguró que Cárdenas siempre respetó a la oposición. Mensaje claro para el actual gobierno que pelea a todas horas.

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44