¿Y qué sigue después de la muerte?

Por Alejandra Campos

Dos posiciones ante un hecho, primero; ¿qué sucede con el alma, con lo que fue?, un penar por el inframundo, un penar por el mundo, el desprendimiento del cuerpo y de lo material, el encuentro hacia la luz, el camino hacia la paz, viajar en otro plano, el vagar sin darse cuenta de no ser material, el camino tortuoso por el Mictlan, o el infierno de Dante, o por lugares misteriosos, llenos de terror, renacer, reencarnar, ofrecer rezos y plegarias para ayudar al difunto a encontrar la luz divina y la paz, y después de siglos de incógnitas nadie sabe la verdad.

 Segundo; además de lidiar con temas mundanos, como una burocracia carente en una sociedad con políticas vulgares, que sólo aumentan el sufrimientos de los familiares que se quedan desprotegidos, vulnerables, desposeídos, no pueden ni siquiera vivir su duelo, por arreglar documentos y ordenar la vida familiar. Aquí los vivos tienen que comenzar por esa aceptación del ya fallecido, el fin de su existencia, el dolor y miedo de entender a qué lugar  desconocido se ha ido, la terrible ausencia, los pendientes sin terminar, las deudas, los errores cometidos que dejaron huella, la orfandad, la acumulación de sentimientos encontrados, la desilusión, solucionar lo que no termino o lo que hizo mal, el vacío, hacerle frente a muchos problemas, perdonar o no perdonar según sea el caso…y finalmente ENFRENTAR EL CAOS PARA RECUPERAR EL ORDEN.

Ambos lados tienen que reencontrarse y reencontrar el camino, nada es fácil en la vida ni en la muerte.

 

La muerte es lo único certero que tenemos, para eso estamos aquí, para morir

 Octavio Paz escribió “¿Será que nosotros nos buscamos nuestro fin? Cada paso que tomamos en vida nos lleva a un camino que nos acerca a la muerte. Nosotros elegimos la vereda al inminente fin o inicio; depende cómo queramos verlo”

Al morir el hombre, la mujer, aceptan su realización “se aseguran del supremo poderío de su libertad cierta y temerosa para morir”,  Martin Heidegger. Alcanzar la autenticidad con la muerte

Jean-Paul Sartre dijo que “todo lo que existe nace sin razón, se prolonga en la debilidad, y muere por casualidad”. Para Sartre la humanidad muere antes de cumplir su tarea, puedo pensar que nos aniquilamos de manera inconsciente nuestra sabiduría llegó al límite y no puede ofrecer más, por el contrario la miseria humana nos alcanzó.

Para Hegel, la muerte libera el espíritu que está encerrado en la naturaleza. El hombre representa la muerte, la violencia sobre lo que existe para dialécticamente realizar el espíritu. Lo que nos dice que elevamos al ser, se idealiza en calidad de ángel supremo, el hombre es banal por eso tiene que morir.

La condición humana nos llena de muchos defectos, menos virtudes y bondades. El virtuosismo nos acerca a la perfección, la bondad a la humanidad, humanidad generosa, no humanidad enferma, violenta, mezquina, traidora etc. El ser traiciona, a su pareja, familia, entorno, a sí mismo, su cuerpo, su mente, comienza la decadencia, comienza el daño a todos incluyendo al cuerpo mismo, equivaldría a herirte con un objeto (arma blanca) poco a poco, lentamente, sin darte cuenta, hasta llegar al final.  

“Aristóteles muestra en “Ética a Nicómaco”, que la virtud humana no puede ser ni una facultad ni una pasión sino un hábito. Que sea un hábito quiere decir que aparece no por naturaleza sino como consecuencia del aprendizaje, y más exactamente de la práctica o repetición. La práctica o repetición de una acción genera en nosotros una disposición permanente o hábito ―de ahí que la tradición aristotélica hable de una segunda naturaleza para referirse a los hábitos― que nos permite de forma casi natural la realización de una tarea. Los hábitos pueden ser buenos o malos; son hábitos malos aquellos que nos alejan del cumplimiento de nuestra naturaleza y reciben el nombre de vicios, y son hábitos buenos aquellos por los que un sujeto cumple bien su función propia y reciben el nombre de virtudes.” 1 

 

Una teoría científica de la física cuántica nos dice que la muerte no existe “Si aceptamos la teoría de que el espacio y el tiempo simplemente son ‘herramientas de nuestra mente’, entonces la muerte y la idea de la inmortalidad existen en un mundo sin límites espaciales ni lineales.  Los físicos teóricos creen que hay una cantidad infinita de universos en los que diversas variaciones de personas y situaciones existen y ocurren simultáneamente. 2 

De acuerdo con Robert Lanza, nuestra capacidad de entender la realidad así como tiempo y espacio depende del conocimiento adquirido por siglos, y por un cerebro con ciertas características, por ejemplo los tamaños de las cosas las percibimos de cierta manera, así como tenemos la percepción de la existencia de alguien, pero y si modificamos nuestra percepción, si nuestro cerebro aprendiera a ver de manera diferente, probablemente veríamos este cambio al que llamamos muerte y sólo fuera eso un cambio de estructura de forma de energía. La pregunta obligada de acuerdo a la teoría científica es ¿la muerte existe? Yo aquí me detengo y digo, la muerte no existe, sólo es una equivocada percepción de la conciencia humana.

 

Pero nuestra concepción filosófica, mental, nos lleva a hacer algunas deducciones sobre la muerte a creer en ella y a seguir haciendo la pregunta ¿por qué morimos?, será acaso que nuestros hábitos nos llevan a la muerte temprana o lejana, muerte temprana descansar de la vida, descansar de nuestra negatividad,  temor al sufrimiento lento de una agonía, conflictos no solucionados, soledad, pobreza, miseria, nada por dar, asuntos fuera de nuestro control. Muerte lejana, amor a la vida y a sí mismo, caminos correctos, suerte, organismos fuertes, buena alimentación, buen descanso, inteligencia y paz emocional, mucho por dar sin importar el recibir. Todo lo que pueda decir es controversial, cada vida, cada muerte es compleja y el misterio prevalecerá o se pensará en aquello que te proporcione paz. El misterio de la muerte probablemente nunca lo sabremos y si algún día sucede ¿realmente estaremos listos para saberlo? O estaremos echando a perder algo más de la sabiduría de vida. ¿Existe la divinidad, el cielo el infierno, la nada y oscuridad o la luz, el Mictlan, la reencarnación, la resurrección, el renacer, la continuidad del ser de la mente, la existencia del alma?

¿Entonces valdrá la pena preocuparse por la muerte?, quizás por la nuestra en un grado temeroso y de duda.

 Como lo dijo Epicuro, “para qué preocuparse de la muerte si cuando el ser humano vive, ella no está presente; mientras que cuando ella llega, él ya no está”. Pero cuando nos ocupamos por la muerte de quién nos rodea,  esa gran sensación de pérdida es todo lo que nuestro corazón y mente sufren, este sufrimiento puede llegar a ser tan personal, descarnado y lento para encontrar la nueva reconstrucción interior hace falta tiempo. Lo traumático, la incredulidad, la negación, pueden derivar en estados de ira crónica o depresión. Los cabos sueltos, la desesperanza de no poder hacer nada, no poder reclamar, preguntar,  exigir disculpas o dar, no poder despedirse decir adiós y darle un beso, saber que no va a volver, tantos vacíos por llenar. Esa herida tendrá que irse aliviando con el tiempo, hay que cuidarnos, atender nuestro cuerpo y espíritu o mente, la fragilidad que estamos viviendo debe ser tratada como un cristal, debemos cuidarnos como pieza rota y comenzar a recomponernos.

 

Dedicado a la memoria de Tomás Tenorio, hombre, esposo y padre, que nos dio su amor, lealtad, integridad y valores, ejemplo para nuestros hijos Natalia, Pablo y Víctor. No murió sigue en nuestros corazones y en un mundo que aún no podemos comprender. Aquí seguimos para ti mi amado Tomás. 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 Fuentes:

1.-  https://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Aristoteles/Virtud.htm .

2.-  “https://actualidad.rt.com/ciencias/view/111416-fisica-cuantica-vida-despues-muerte