*Fabricantes de bebidas azucaradas pagaron a científicos 1.5 millones de dólares, para que en sus investigaciones minimizaran los daños de esos productos al ser humano.

Foto: Cuartoscuro

Por Jorge Meléndez Preciado

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 10 de agosto de 2020.- Se ha repetido hasta el cansancio: en esta pandemia los más vulnerables son los adultos mayores, quienes tienen sobrepeso, hipertensión y diabetes. La sentencia se ha cumplido amplia, cabalmente.

México es el segundo país con mayor obesidad en el mundo no sólo entre mayores de edad, sino entre niños debido a la mala alimentación. Las bebidas azucaras y los productos chatarra que se expenden a la salida de las escuelas primarias y secundarias son parte importantísima de ello.

Además, el índice Gini, la gran diferencia entre ingresos en la población contribuye a que las enfermedades, de todo orden aumenten, y cuando son letales como el virus actual llevan a la defunción de los que están en la escala baja.

Este índice, es muy parecido en Estados Unidos, Brasil, México, Sudáfrica y Perú (Ricardo Raphael, 7 de agosto, El Universal).  Y ya sabemos que en los tres primeros citados países los fallecimientos por Covid-19 son de los más altos.

Desigualdad en el ingreso, mala nutrición y obesidad en productos chatarra es un trío que lleva a la tumba a decenas de miles de personas, y no sólo el sistema de salud que está mal desde hace muchos años, y tardará, sin duda, muchos lustros en componerse si en realidad se trata de hacer, como pretenden las naciones europeas que privatizaron la atención a la población en la curación de enfermedades y ahora lo quieren estatizar.

Debido a ello, ha sido realmente extraordinario que el congreso del estado de Oaxaca haya prohibido la venta en las escuelas y en sus alrededores de las bebidas azucaradas y los productos chatarra.

Debido a la gran iniciativa de la diputada Magaly López Damián, 30 compañer@s de ella votaron la iniciativa que posibilitará el cuidado de los niños desde edades tempranas y evitará que caigan en la diabetes y la obesidad. Realmente un gran triunfo.

Frente a esto hubo dos respuestas: el enojo y la histeria de diversas cámaras industriales, encabezadas por la Coparmex y la Concamin, señalando que se afecta la libertad de empresa, la que puede matar lentamente y no le importa.

A esta indignación se sumaron, lógicamente, Femsa (Coca-Cola), Bimbo, Nestlé y la industria Lala.

En tanto las internacionales FAO (alimentación), ONU, Unicef (educación) y 73 organizaciones internacionales responsables celebraron el acuerdo y dijeron que era un principio que debe extenderse para la defensa de la población mundial.

Antes, la doctora Carmen Medel, diputada de Morena, impulsó y logró el etiquetado frontal que pronto aparecerá, señalando lo dañino que son algunos productos que tienen altos contenidos de azúcares, están ultraprocesados y tienen exceso de grasas, los cuales son nocivos para la vida.

Recientemente el SAT, recuperó 3, 679 millones de pesos que no habían pagado antes los consorcios mencionados, entre ellos Coca y Bimbo. Y se supo que en los gobiernos anteriores les compraban 4, 600 millones de pesos de sus artículos para reuniones gubernamentales.

Además, una información de una revista médica en Estados Unidos (Public, Heatl  Nutrition), divulgó que, en 2015, los fabricantes de bebidas azucaradas pagaron a científicos 1.5 millones de dólares, para que en sus investigaciones minimizaran los daños de esos productos al ser humano.

Esto ya lo habían hecho con mucha anticipación los productores de tabaco, pero los descubrieron y los denunciaron, incluso hay una película al respecto.

Alejandro Calvillo de: El Poder del Consumidor, dijo que el ejemplo de Oaxaca debe ser a nivel mundial, en defensa de la existencia. Y diversas organizaciones sociales llamaron al presidente Andrés Manuel López Obrador a resistir los embates de esas empresas trasnacionales y apoyar los esfuerzos por un futuro mejor.

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