La dislexia un problema o una virtud

¿Qué es la dislexia? La dislexia (del latín científico dyslexia, y este del griego δυσ- dys-: ‘dis-‘ —prefijo que significa ‘dificultad’ o ‘anomalía’—, y -λεξία -lexía: ‘habla’ o ‘dicción’)​​ 

Alejandra Campos

“La dislexia, es mucho más que tener dificultades en la lectura y en la escritura, ya que existen problemas de compresión, de memoria a corto plazo, de acceso al léxico, confusión entre la derecha y la izquierda, dificultades en las nociones espacio-temporales…debemos tener en cuenta que no existen dos disléxicos idénticos y por tanto cada caso es único y no tiene por qué presentar la totalidad de los síntomas”.

La confusión es la protagonista de esta particularidad, la dislexia no es una enfermedad es una forma de entender el mundo y de expresarlo de manera diferente, y por años se le ha tratado como una discapacidad, incluso muchos de los disléxicos nos damos cuenta de esta alteración, para cuando somos pequeños ni siquiera conocemos el termino disléxico, cuando somos grandes no sabemos que poseemos esta característica, pero sabemos que algo es diferente en nosotros. Abro un paréntesis pues en este artículo hablaré en primera persona debido a este “padecimiento” porque toda mi vida he tenido, he sido disléxica y tan sólo hace unos años lo he descubierto por cuenta propia, de tal manera que puedo hablar acerca del tema porque lo he vivido en carne propia.

El origen de la palabra abarca tan sólo una parte de lo que podría ser un disléxico, se refiere únicamente a la parte del lenguaje, pero en realidad existen disléxicos con características propias el disléxico tiene una amplia gama de dificultades o mejor dicho de desafíos, ya que la sociedad ha establecido una forma lineal de aprendizaje como si todos hubiéramos sido hechos por un mismo molde. 

La dislexia no es más que una manera diferente de entender el mundo, la dislexia puedo llamarlo a algo parecido a las huellas digitales de cada persona, ninguna huella es igual, por lo que ninguna persona es igual, entonces la forma de aprendizaje, por ejemplo, en las escuelas debería de ser entendida así, *cada niño tiene necesidades de aprendizaje diferentes*, pero como esto proporciona una dificultad para los maestros en la enseñanza a los tantos alumnos que tiene a su cargo, se tuvo la necesidad de estandarizar la educación y a los niños con otras características, se les llamo niños problema, se les discrimino por ser “tontos, distraídos, con déficit de atención etc, etc”,  se les canalizo con un terapeuta, o se les compadeció por tener una “enfermedad mental”, pero incluso hay niños disléxicos que tienen conciencia que son diferentes y se esfuerzan al doble por entender los mecanismos de aprendizaje, los adultos disléxicos también siguen esforzándose por entender y hacerse entender con los demás, superar esta barrera que la sociedad les pone y lograr saltarlos, demostrando su inteligencia.

 La comprensión de ser diferentes o nos trauma o nos impulsa, ya dependerá de cada personalidad (resiliencia) y también dependerá de las personas que nos rodean, si dicha sociedad nos impulsa, nos motiva, nos dirige y encausa o nos discrimina, agrede, rechaza, “bromea”. 

Lo que los terapeutas no entienden es que no se trata de ayudar al disléxico, se trata de entender su forma de entender y lograr comunicarse con ella/él, se trata de que la sociedad deje atrás esa creencia de todopoderoso, del “yo supremo” y se abra a nuevos caminos de entendimiento. 

En el disléxico hay aspectos que si deben ser modificados, aspectos técnicos, como la ortografía, las letras, el lenguaje, la comprensión lectora etc., sino sería un caos poder comunicarse o una falta de conocimiento que se traduce en ignorancia o falta de cultura. La mejor terapia, si es que es necesaria llamarla así, aunque yo la veo como un gozo, como ir al parque y tomar un helado, es la lectura. Un hecho muy personal en mi infancia fue el ver a mi padre leyendo incluso a altas horas de la noche y otro hecho muy benéfico para mí fue el que mi madre me leyera de pequeña y de no tan pequeña, a ella le gustaba leer en voz alta y recitar poemas que mi abuelo le había enseñado y era tal el gozo que siempre amé la lectura,  mi padre nos compró de pequeños las enciclopedias de esa época, muchas, y me encantaba verlas y consultarlas cuando era necesario, mis amigos de la escuela iban a casa hacer tarea porque yo tenía muchos libros para poder investigar los temas.   

Hay disléxicos que no tienen que ningún problema para leer,  para las matemáticas, pero tienen problemas para concentrarse, para memorizar, para poner orden en las ideas, para expresarse y es cuando la dificultad para hacerse entender es complicada, el lenguaje se enreda, lo tienes en la cabeza y es comprensible para ti pero no sabes cómo expresarlo y si lo expresas no tiene ni pies ni cabeza, ello conlleva a una serie de dificultades y de problemas de personalidad, se hacen tímidos, inseguros, aislados y la misma sociedad los va rechazando de manera violenta o sutil, sin darse cuenta que esa personita tiene una gran riqueza en sí misma, que podría ser su mejor amiga/o que podría ser un genio de la música, las artes, las ciencias, las letras. La dificultad para leer, escribir o expresarse, la dificultad para la concentración incluso en una charla, la dificultad para poner orden en las ideas. 

La neurociencia parece estar hallando cada vez más pistas sobre una posible relación entre la genialidad y la dislexia. Lo vemos con personajes como Albert Einstein o Leonardo Da Vinci. 

Albert Eintein decía “Mi principal defecto era una mala memoria, especialmente para las palabras y los textos”…Neurocientíficos Canadienses llevaron a cabo una autopsia del cerebro de Einstein, descubriendo una simetría entre los hemisferios en sus dilatados lóbulos parietales, en lugar del patrón más habitual de asimetría”

Leonardo Da Vinci  decía “… que uno de sus ideales en la vida era que alguien cercano pudiera leerle”. “Sus notas contenían muchos errores sintácticos y ortográficos, además de insólitos errores idiomáticos. Varios de sus biógrafos hacen mención de sus dificultades con la lengua y la capacidad lectora.  El neuropsiquiatra P. G. Aaron sostiene que los problemas de Leonardo con la lectura y la escritura eran producto de un poderoso “mecanismo compensatorio del hemisferio derecho”.

“Todavía no están claras las relaciones entre dislexia y talento en determinadas áreas, mayormente científicas (diseño, reconocimiento de patrones, deducción, previsión de tendencias a través de grandes cantidades de datos), pero el neurólogo Al Galaburda sospecha que la creatividad y el pensamiento más heterodoxo se forman con más facilidad en esta clase de cerebros:

En un principio, los circuitos del hemisferio izquierdo que no se forman permiten que los circuitos del hemisferio derecho pueblen las sinapsis vacías. Más tarde, puesto que ellos no leen, se hacen mejores en otras cosas, en especial porque tienen una buena maquinaria para ello”

Vía | Cómo aprendemos a leer de Maryanne Wolf

La dislexia no es una discapacidad es una forma diferente de ser, es una complicación para nosotros y para la sociedad que nos rodea, pero lo más importante, es relajarte, asimilarla, entenderla y dejarla que florezca, que florezcas tú en el disfrute de esta maravillosa característica que te hace única/o gózala, amala y amate como ese gran ser que eres. 

 

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