*Por cierto, ocho de 15 estados que irán a elecciones en 2021, tienen una deuda externa inmanejable. Entre ellos Colima, Chihuahua, San Luis Potosí y otros que están entre los diez rebeldes.

 

Foto: @DiarioTiempoMEX

Por Jorge Meléndez Preciado

Periodistas Unidos. Ciudad de México. 10 de septiembre de 2020.- Ya se anunciaba desde la reunión de la Confederación Nacional de Gobernadores (Conago) con Andrés Manuel López Obrador y su gabinete, el pasado 21 de agosto en San Luis Potosí, cuyo gobernador Juan Manuel Carreras, es el dirigente de esa organización: la ruptura de esa agrupación era inminente.

Y en el reciente encuentro en Chihuahua, encabezado por Javier Corral, 10 mandatarios le dijeron adiós a la Conago, aunque sólo asistieron nueve, y no se explica si el ausente, Martín Orozco, del PAN, votó por internet, teléfono o zoom. Pero las portadas de la mayoría de los impresos del 8 de septiembre dan la noticia sin explicar mayores detalles de este último caso.

Es cierto que López Obrador ha sido renuente a encontrarse con los diferentes mandatarios. Sólo cuando planea sus giras, donde en ocasiones usa cubrebocas y en otras no. Pero en San Luis Potosí instó a que Arturo Herrera les ofreciera créditos blandos de la banca de desarrollo; revisar el pacto fiscal; habló de mayores apoyos a la salud y el combate al Covid-19; ofreció auxilio en obras de infraestructura y revisar inversiones en política energética y una mayor relación con Olga Sánchez Cordero, la no muy eficaz responsable política.

Nada tuvo ningún resultado, ya que la decisión estaba tomada, pues los que han sangrado, endeudado a sus entidades y reprimido a la población a propósito de la inseguridad y la pandemia querían un regreso a lo que fue esa organización: apoyos desmedidos del gobierno federal y ausencia de supervisiones a los préstamos que adquieren los reyes estatales.

No hay que olvidar que la Conago se formó entre mediados de 2001 y de 2002, en época de Vicente Fox. En el sexenio de la aparente transición, había 20 gobernadores priistas y las Cámaras de Diputados y Senadores eran controladas por un dúo, que se turnaba, pero hacía negocios al por mayor y protegía a todos los tricolores: Manlio Fabio Beltrones (considerado entonces como el vicepresidente por su frecuencia que iba a Los Pinos) y Emilio Gamboa Patrón, quien incluso llamó “Papá” a un empresario mezclillero y pederasta a quien le cumplía sus deseos, el poblano Kamel Nacif.

Arca con recursos casi ilimitados, de 2001 a 2012, durante Fox y Calderón se obtuvieron 7 billones, 753 mil millones de pesos por recursos petroleros (García Soto, El Universal, 8 de agosto), la gran mayoría de ellos se fueron en obras de relumbrón, viajes por el mundo de los gobernadores que decían traerían inversiones de oriente como reyes magos y apoyos a sus cuates. La riqueza de la nación se dilapidó sin que la pobreza fuera disminuyendo.

La fórmula fue la misma con Peña Nieto, ya que este necesitaba el apoyo para sus famosas reformas estratégicas, las cuales no sólo resultaron un fracaso sino incluso endeudaron al país. Tanto que ahora debemos 11 billones de dólares (en la época de Ernesto Zedillo eran tres) y pagaremos este año 723 mil 833 millones de pesos por intereses y una parte pequeña de la deuda externa (Enrique Galván, Aristegui Noticias). Es decir, se acabaron en tres sexenios la riqueza del país y otra parte la concesionaron a empresas extranjeras.

No hay que olvidar, también, que con Enrique gobernadores como Humberto Moreira, Javier Duarte, César Duarte y otros hicieron lo que antes dejaron como herencia, Andrés Granier en Tabasco y Mario Marín en Puebla, entre otros: simulación, obras inconclusas y mayor endeudamiento.

Por cierto, ocho de 15 estados que irán a elecciones en 2021, tienen una deuda externa inmanejable. Entre ellos Colima, Chihuahua, San Luis Potosí y otros que están entre los diez rebeldes.

Y tienen como posibilidad estos miembros de una supuesta alternativa: recortar sus gastos, aumentar impuestos (acciones casi suicidas en momentos electorales) o reestructurar su deuda, lo que hace lamerse los bigotes a Pedro Aspe y Luis Videgaray, quienes han sido antes con Protego, después con Evercore y ahora con Glisco, las financieras que han dado lana a largo plazo, aunque haciendo que los presupuestos estatales sean cobrados por estas saqueadoras de los países.

Recuérdese que Rafael Moreno Valle dejó su entidad endeudada al máximo. Algo que empezó Rubén Moreira, en Coahuila, el cual de varias decenas de millones de dólares alcanzó la cifra de 60 mil millones de billetes verdes.
Es curioso que en el grupo rupturista no estén los panistas: Francisco Domínguez, de Querétaro; Carlos Joaquín, de Quintana Roo; Carlos Mendoza, de Baja California y Mauricio Vila, de Yucatán. Aunque son parte de los Gobernadores de Acción Nacional (GOAN).

La acción ocurre, precisamente, antes de que se dé a conocer un presupuesto ultra austero, del que comentaremos próximamente.

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