*Es necesario invertir en el desarrollo, es decir, crecimiento con distribución de la riqueza, por lo que cuando menos se requieren 10 mil millones de dólares anuales en la zona donde convivimos con los sureños.

 

Foto: Juan José Estrada Serafín / Cuartoscuro

Jorge Meléndez Preciado

Según el Centro de Estudios Espinoza Yglesias (CEEY), encabezado por Roberto Vélez Grajales, el  ochenta por ciento de mexicanos que nacen en las familias más pobres del país nunca salen de esa situación. En cambio, el 70 por ciento de los que son engendrados  en el 20 por ciento de hogares con mayores recursos, nunca descienden al escalón inferior. Ello se debe a las circunstancias de origen, el lugar de procedencia, el sexo o el color de la piel, que determinan todo. Nunca cuentan en dichas  estratificaciones el esfuerzo de las personas (Proceso, número 2220).

Como han dicho los sicoanalistas, infancia es destino. Por lo tanto, ni el estudiar algo importante, ni el aceptar chambas y prepararse en universidades, ni el salir al extranjero como migrante desempleado o alumno   brillante cambiará la vida de las personas. Y el esfuerzo familiar, antes fundamental, se ha vuelto inútil.

Por otro lado, sabemos que en los dos pasados sexenios: Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, se condonaron alrededor de 400 mil millones de pesos a diversos personajes, empresarios conocidos, por parte de la secretaría de Hacienda (ver la lista en el periódico Reforma del 23 de mayo). De ellos 108 obtuvieron la concesión de   no aportar a la hacienda pública y su monto fue de 213 mil millones de pesos, el 54 por ciento del total. 108 beneficiados, repetimos. Además, sabemos que 45 de los anotados están amparados para que no den a conocer sus nombres.  Y esos sí, tenemos noticia que 58 consorcios que recibieron gustosos los dineros, cotizan en la Bolsa Mexicana. ¡Muy valientes empresarios que se arriesgan por México!

Felipe Calderón, pobrecito, ha dicho que  con sus ingresos no le alcanza para cubrir los emolumentos de sus guardias personales. Quien desató la guerra que ha dejado más de 250 mil asesinados y  60 mil desaparecidos, entre otros pesares, necesita el apoyo personal de un Estado que no supo guiar. A Peña Nieto nada le importa, ya que con su novia Tania Ruiz se ve muy orondo en la boda de la hija  del abogado Juan Collado, favorecido en otros sexenios. Pero no hay que olvidarse de la ex esposa de Peña Nieto, Mónica Pretelín, muerta en circunstancias muy extrañas. ¡Cuidado Tania, no te vayan a mandar, cuando menos, a volar!

Por cierto, entre el bocón de Vicente Fox y el timorato de Calderón recibieron en sus doce años de mala gestión la cantidad de 500 mil millones de dólares por exportaciones petroleras. ¿Qué se hizo con esa cantidad tan importante de dinero? ¿Dónde se invirtió? ¿A quiénes beneficiaron?

También nos enteramos que la señora Raquel  Buenrostro, oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, señaló que 80 adquisiciones importantes del gobierno federal se hacen a 1.5 por ciento de proveedores. O sea, unos cuantos venden a precios no muy claros lo que repartían las administraciones pasadas. Y, además,  en 2018 hubo irregularidades por un billón de pesos. Ahora se espera recuperar del 20 al 30 por ciento de esa última cantidad (La Jornada, 20 de mayo).

El analista Gibrán Ramírez (Milenio, 20 de mayo), evoca que en 1987,  una familia necesitaba únicamente cuatro horas para comprar una canasta básica. 30 años después, 2017,  se requieren 24 horas. Es más, ahora ni una familia en donde trabajan sus cuatro o cinco integrantes pueden tener lo que dice la Constitución: comida, techo, salud, cultura y recreación. Estamos en la tierra de robots humanos.

La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la mexicana Alicia Bárcena,  nos recordó que en México se tiene el salario más bajo de la región, no obstante el más reciente aumento, que fue algo  significativo: se elevó de 88 a 102 pesos diarios. Pero también alertó que la crisis migratoria se ahondará, no importando lo que diga sin pensar Donald Trump. Y por lo tanto,  es indispensable una inversión sin precedentes en México y América Central para que los desplazamientos no sean algo trágico, terrible, despiadado. Nuestros compañeros del sur de México se van de sus tierras  por falta de empleo, inseguridad, bajos ingresos y la no posibilidad de acceder a nuevas oportunidades. Los salarios que se pagan allá son la décima parte que en Estados Unidos.

Para evitar problemas, es necesario invertir en el desarrollo, es decir, crecimiento con distribución de la riqueza, por lo que cuando menos se requieren 10 mil millones de dólares anuales en la zona donde convivimos con los sureños.

En síntesis, hay que evitar la corrupción, dejar que unos pocos ganen exageradamente y otros se mueran de hambre, invertir para estabilizar a las naciones y  también combatir el terrible cambio climático.

Es una lástima que Germán Martínez Cázares haya renunciado al IMSS por diferencias con Hacienda. Era un panista  con buenas dotes de polemista y funcionario. Tiene razón en lo que dijo en su despedida: la transformación de México no son cambios burocráticos, sino una revolución cultural. Ojalá para allá  nos encaminemos.

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