Beatriz, nieta de Justo Sierra, el gran maestro de nuestro país, y sobrina de Javier Barros Sierra, el incomparable rector que defendió a los estudiantes y la autonomía contra todo.

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Por Jorge Meléndez Preciado

La gran lucha de las mujeres, que en los recientes años se ha potenciado, se volvió muy notoria y hasta en ocasiones iracunda, es uno de los movimientos protagonistas de la actualidad, más que otras manifestaciones que serían, al decir de teóricos de izquierda, las fundamentales para el cambio social.

En muchos países, la batalla por el aborto y las relaciones entre parejas con diferentes características y deseos sexuales, se abren paso, luego de muchos jaloneos. Lo mismo en México que en Argentina y otras naciones.

Bien por el avance, pero antes las mujeres eran sometidas, despreciadas, puestas en un segundo lugar a pesar de sus ambiciones y valiosas aportaciones. Y a fuerza de rebelarse algunas primeras, muchas después y faltan miles más las cuales son todavía oprimidas y hasta asesinadas (10 diarias en México) por no aceptar la sumisión y buscar su independencia.

Una de ellas, muy singular y decidida es: Beatriz Barros Horcasitas.

En su ágil, entretenido y profundo libro de memorias: Pese a todo (202 páginas), hace un recorrido por una familia no de tantas, sino muy singular e incluso contradictoria, algo muy frecuente en nuestra sociedad.

Sus padres de Beatriz fueron Salvador Barros Sierra y María Luisa Horcasitas. El primero un abogado de gran prestigio e importancia, que nunca, cosa extraordinaria, quiso pertenecer al PRI, que era como Dios presente y omnipotente como el Presidente (Renato Leduc, dixit), aunque siempre tuvo frases machistas; la madre si bien se dedicó al cuidado de sus cuatro hijos, tuvo los arrestos para estudiar antropología, descubrir México en sus raíces y ser profesora de esa especialidad.

Beatriz, nieta de Justo Sierra, el gran maestro de nuestro país, y sobrina de Javier Barros Sierra, el incomparable rector que defendió a los estudiantes y la autonomía contra todo. Don Javier estuvo cerca de Beatriz y el ánimo a desarrollar sus capacidades profesionales.

A quienes nos tocó tratar a Barros Sierra, lo mismo no aceptaba que se le intentara halagar para quedar bien con él, sino pedía respeto de ambas partes. Y en 1968, en privado, dijo a un grupo de estudiantes que utilizarán los instrumentos de la UNAM para su lucha: mimeógrafos donde se imprimían los volantes, camionetas para transportar propaganda y otros materiales y hasta creo un programa en la radio universitaria para darle voz a los estudiantes.

De esas posiciones progresistas abrevó Beatriz, ya que participó en las jornadas de entonces. Cuando fue directora de Radio de la Máxima Casa de Estudios una de sus satisfacciones inolvidables fue transmitir las sesiones de la huelga universitaria y el debate de 1986-1987, pese a que las autoridades intentaron a como diera lugar de que no salieran al aire, principalmente en Frecuencia Modulada.

Su valentía para no dejarse amedrentar por la autoridad, llevó a don Alejandro Gómez Arias, dirigente de la huelga de 1929 para obtener la autonomía de la Universidad y fundador de la radio universitaria, a proponer a Beatriz, para el premio Manuel Buendía.

Una de sus relaciones más estrechas es con Ifigenia Martínez Hernández, la primera mujer directora de la Escuela Nacional de Economía (hoy Facultad) de la UNAM. Y es que Barros Horcasitas apoyó a quienes dieron un impulso mayúsculo a la transformación de México, entre ellos los muy notorios Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y la profesora que estudió en Harvard e impulsó la formación de economistas en las diferentes universidades del extranjero.

Ferviente apoyadora del 68 mexicano, la lucha de Madera (un nieto de ella nació cuando se asaltó el Cuartel de esa población), las causas de la Revolución Cubana, las elecciones de Cárdenas y los trabajos para acceder al poder de Andrés Manuel López Obrador.

Claro que en este recuento hay sinsabores, aportados no con abatimiento sino como una parte de la vida para continuar siempre en la brega de la libertad.

La llegada a la presidencia de la República de Andrés Manuel significó para Beatriz lo más importante en la vida política de muchos decenios. Ello le permitió incorporarse en el Senado con doña Ifi, como le decíamos sus alumnos de cariño. Después la invitaron a la dirección de Comunicación de la CNDH- donde trabajo anteriormente con Jorge Carpizo- pero intempestiva y malamente la despidieron sin explicarle las razones de esa medida. Hoy tiene abierta una demanda contra dicha arbitrariedad.

Vida de contrastes, felicidades y complicaciones. Aunque siempre asumida plena y lúcidamente.

Beatriz Barros Horcasitas un personaje importante en la lucha mexicana. ¡Salud, en este 2021!

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