Recibir cada mes el pago de la pensión mejora la salud y da seguridad alimentaria a los adultos mayores, afirmó la especialista de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Emma Águila.

En el estudio “Programas de pensiones no contributivas para adultos mayores en Yucatán, México”, realizado antes y seis meses después de la aplicación de este programa, encontró una reducción de 17 por ciento de la fragilidad de este sector poblacional.

También reveló que 8.1 por ciento, de las 16 mil 195 personas que participaron en la investigación, mejoró su capacidad pulmonar, 10.2 por ciento redujo la anemia y 22 por ciento destinó el recurso mensual para acudir al médico, informó la especialista en un comunicado.

Al medir la capacidad cognitiva a través de una prueba para recordar ocho palabras, los hombres fueron capaces de citar 2.6 vocablos y las mujeres 2.9.

“A mayor ingreso se tienen mejores condiciones de salud, pero a menor nivel educativo la probabilidad de tener Alzhéimer se incrementa significativamente. Por lo que el objetivo de los programas sociales es que con la pensión se incremente el ingreso para regenerar la situación de ese grupo poblacional”, destacó.

Para la investigación se realizaron 16 mil 195 encuestas y entrevistas en dos mil establecimientos mercantiles pequeños para conocer el impacto y comportamiento del grupo analizado.

Además de un estudio biométrico que consideró pruebas de capacidad pulmonar, balance al caminar, anemia, fuerza de manos, diabetes y medición de triglicéridos.