Todavía persiste un currículum oculto de género que reproduce un androcentrismo y un sexismo que contribuye muy poco al empoderamiento de las niñas”.


Martha Cupa León

Entre los tres y los cinco años de edad, las niñas dicen, sin dudarlo, que ellas son igual de inteligentes que los niños, pero a partir de los siete años afirman que ellos son más inteligentes. Esto se debe en gran parte a que, desde preescolar, la escuela constituye un espacio de producción y reproducción del orden de género que coloca en desventaja a las niñas. 

Tras señalar lo anterior, Elsa Susana Guevara, Doctora en Sociología, agregó que desde las etapas más tempranas de la infancia, los materiales educativos transmiten las nociones de lo que es masculino o femenino “mediante un currículum formal y oculto, orientado más a instruir que a empoderar a las niñas”. 

En el marco del Seminario Internacional: “Empoderamiento de las mujeres y niñas a través de la educación”, la ponente informó que especialistas y organismos internacionales han destacado la necesidad de atender los sesgos de género presentes en la educación que se imparte a niños y a niñas, así como revisar con detenimiento los materiales educativos que se proponen desde las instituciones educativas para eliminar sesgos de género que se encuentran presentes desde los primeros años de escolaridad.

“En años recientes, las instituciones educativas y científicas de nuestro país han reconocido la importancia de incorporar un enfoque de género a sus programas educativos de preescolar. Han realizado diversos eventos académicos y modificado sus materiales educativos. No obstante, sabemos muy poco en qué medida en estos materiales se han logrado superar las formas más sutiles en que la escuela reproduce sesgos de género, de manera que contribuya a un proceso de empoderamiento de las niñas”, precisó.

Durante el evento realizado el pasado mes de noviembre en la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM, en Ciudad Universitaria, Elsa S. Guevara destacó que los primeros cinco años de vida son clave para la adquisición de identidades de género y desarrollo de competencias que permitan equilibrar las asimetrías de género, por lo cual, con el objetivo de identificar si existe un currículum oculto de género en libros y materiales didácticos propuestos por la SEP para los cursos de preescolar 2018-2019, un grupo de especialistas en la materia realizó un análisis de contenido del lenguaje escrito y de las imágenes presentes en dos libros para tercero de preescolar (Mi álbum y Cuaderno de actividades para el alumno de preescolar) y 33 láminas didácticas contenidas en tres materiales dirigidos a niñas y niños de primero, segundo y tercer año de preescolar. También hizo un análisis del lenguaje usado en el libro dirigido a las educadoras.

Las CATEGORÍAS DE ANÁLISIS fueron las siguientes: Número de imágenes de mujeres y varones. Oficios y profesiones en que aparecen unas y otros.

Juegos y juguetes. Actividades manuales e intelectuales. Tareas productivas y labores domésticas. Actividades de recreación y tareas de cuidado. Mujeres o varones como figuras prominentes en el arte, la historia o la ciencia. Lenguaje sexista o incluyente. 

Los resultados fueron los siguientes:

En cuanto a las IMÁGENES DE MUJERES Y VARONES se contabilizaron un total de 352 imágenes de mujeres o niñas, mientras que los niños o varones fueron 392. Aun cuando la diferencia no sea muy amplia, contradice la idea de que la escuela promueve una igualdad entre niñas y niños, así sea solo formal. La presencia que se otorga a la presencia masculina parece desmentir esa idea. Además, en las imágenes donde predominan las mujeres, ellas parecen en escenarios que las colocan en el ámbito doméstico o de cuidado.

Respecto a OFICIOS Y PROFESIONES; JUEGOS Y JUGUETES; ACTIVIDADES MANUALES/INTELECTUALES se muestra un esfuerzo por modificar los estereotipos tradicionales de género, pero solo en el caso de las mujeres, no de los varones. Se pueden apreciar figuras femeninas como agentes de tránsito, policías o conductoras del transporte escolar. No ocurre lo mismo con los varones que se presentan en oficios y profesiones más bien “masculinas”, pero no en actividades consideradas “femeninas”. Además, las mujeres aparecen en oficios y profesiones de menor jerarquía.

En relación con las TAREAS PRODUCTIVAS O DOMÉSTICAS, pareciera que se logra romper con los estereotipos de género, pues se observa a las mujeres desempeñando tareas productivas como profesoras, carpinteras o cocineras, al tiempo que podemos ver niños o varones  realizando tareas domésticas. Pero en las imágenes donde los varones o niños realizan tareas domésticas, no se ve a las mujeres en actividades recreativas o de descanso, como sí ocurre con los varones, sino que están ausentes de la escena o bien participan junto con los niños o varones en las tareas domésticas.

En el indicador RECREACIÓN O TAREAS DE CUIDADO se nota el vacío más importante respecto a una propuesta educativa con perspectiva de género, pues ahí hacen más patentes sesgos de género ocultos. Son mujeres casi en su totalidad las que realizan tareas de cuidado, en un mensaje oculto que pareciera encarnar estas tareas en las mujeres y no en los varones. Ellos aparecen en algunas imágenes acompañando niños pequeños, pero en ambientes de recreación como un parque o una fiesta, lo que parece indicar una responsabilidad transitoria. Mientras las mujeres lo hacen en espacios como las unidades domésticas, la escuela o las instituciones de salud que implican una responsabilidad permanente del cuidado.

En las FIGURAS PROMINENTE EN LA HISTORIA, EL ARTE O LA CIENCIA, NO HAY mujeres como sujetos relevantes en la historia o como creadoras de arte. No aparece ninguna mujer científica. Las figuras de mujeres que se presentan en algunas ilustraciones se refieren a personajes míticos. O bien, mujeres que fueron pintadas por artistas varones, es decir, como objeto de las virtudes masculinas.

SEXISMO EN EL LENGUAJE. En el análisis del lenguaje escrito, tanto en los libros dirigidos a los niños y niñas, como en el libro dirigido a las educadoras, todo el lenguaje es masculino y la única ocasión que utilizan el femenino es para referirse a las educadoras. Ello coloca la propuesta  educativa en clave androcéntrica, invisibiliza a las mujeres y a las niñas, refuerza estereotipos de género, al tiempo que las coloca en posiciones subalternas o devaluadas en el orden simbólico.

 

CONCLUSIÓN

De acuerdo con la doctora Guevara en su ponencia “El currículum oculto de género en materiales educativos de preescolar. ¿Instruir o empoderar a las niñas?” la conclusión del análisis anterior es: “Se nota un esfuerzo por incorporar la perspectiva de género en los programas dirigidos a niñas y niños. Se han modificado algunos estereotipos de género en los materiales didácticos. Todavía persiste un currículum oculto de género que reproduce un androcentrismo y un sexismo que contribuye muy poco al empoderamiento de las niñas”.