Jorge Meléndez Preciado

En los años  69 y 70 ingresó  a la Vocacional Dos del Instituto  Politécnico Nacional (IPN); después llegó a  Físico- Matemáticas y posteriormente a la ESIA en la especialidad de  Geofísica (Rafael Chávez, dixit). Ya padecía de poliomielitis y sus maestros le decían a sus compañeros que tenían miedo de hacer determinadas prácticas: “Si Lucero pudo subir el cerro y entrar en esas cuevas, resulta inconcebible que ustedes, los hombres,  no puedan hacerlo”. Terminó su carrera y trabajó en la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), en el tratamiento de aguas. Luego dio clases en la Vocacional Cinco y en la ESIA (Ciencias de la Tierra), siendo considerada una matemática fuera de serie.

Tuvo que emigrar de esta capital y llegó a Querétaro, donde yo la conocí. Entonces era un activista increíble: llenaba varios camiones para los mítines de Andrés Manuel López Obrador, al cual apoyo siempre  de manera crítica, no incondicional. Además, mantenía encuentros con diferentes personalidades, lo mismo de izquierda que de derecha, incluyendo a personas ligadas a la familia Calderón, quienes no sólo la respetan sino admiran, por lo  que acuden para que les de consejos personales y de los sucesos nacionales.

A pesar de andar ya en silla de ruedas, su presencia es  imponente en todas partes. Acudía a los actos electorales  y a conciertos de innumerable músicos. La Cineteca fue uno de sus lugares frecuentes, en donde con su inseparable Marcos Milán, entraba siempre partiendo plaza y se chutaba dos o tres películas en cada ocasión.

Sus fiestas en su casa son recordadas por muchos. No sólo por el número de asistentes sino por la cantidad tan variada de guisos que llevaban sus antiguos amig@s y quienes acudían por primera vez y querían repetir siempre. Casa abierta al tiempo, le decían. No obstante su padecimiento, incluso  bailaba.

Hace tiempo le surgió una  grave enfermedad. Lejos de arredrase ante ello,  está dando cátedra, de vida y amor a todos, con un optimismo que emociona y sobrecoge. Seguramente estará en sintonía con el gran científico genetista español, Ginés Morata: “Dios no nos ha creado; los humanos hemos creado a Dios”.

Salud, Lucero Roveglia por tus enseñanzas  y perecedero ejemplo.

jamelendez44@gmail.com

@jamelendez44