*Se rindió a las autoridades después de disparar contra los asistentes judíos que acudían a los servicios religiosos del “Sabbath”

Otro País Noticias, Washington, 27 de octubre de 2018.- El hombre que atacó hoy una sinagoga en Pittsburgh, Pensilvania, se rindió a las autoridades después de disparar contra los asistentes judíos que acudían a los servicios religiosos del “Sabbath”, día de descanso y dedicado a Dios, causando al menos ocho muertos y seis heridos.

El atacante, descrito como un hombre blanco con barba, se entregó tras ser rodeado por policías dentro de la sinagoga “Árbol de Vida” en el vecindario de Squirrell Hill, al noroeste de Pittsburgh.

Wendell Hissrich, director de seguridad pública de Pittsburgh, se negó a confirmar el número de víctimas fatales en el incidente, al ofrecer una rueda de prensa por fuera de la sinagoga, pero calificó como “terrible” la situación dentro del templo y confirmó que había seis personas heridas, incluidos cuatro policías.

Las estaciones de televisión KDKA y WPXI, citando fuentes policiales, precisaron que el número de muertos era de al menos ocho, pero Hissrich se negó a confirmarlo, al señalar que “aún no era el momento”.

Dos de los policías lesionados están siendo intervenidos quirúrgicamente en el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, donde fueron reportados en condición crítica.

La estación de televisión KDKA de Pittsburgh identificó al atacante como Robert Bowers, de 46 años de edad, y reportó que habría resultado herido por la policía, aunque no está claro la naturaleza de sus lesiones.

Bowers parece haber hecho varios comentarios antisemitas en las redes sociales y la policía está investigando dicha información.

De acuerdo con fuentes policiales, citadas por KDKA, el hombre entró armado al edificio y gritó: “todos los judíos deben morir”.

Hissrich dijo que el incidente será investigado como un delito federal, por lo que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) se encargará del tema.

El incidente comenzó alrededor de las 09:45 horas locales (14:45 GMT), cuando la sinagoga se alistaba para un servicio en el momento en que la policía recibió llamadas de que los miembros de la congregación estaban encerrados.

“A las 09:45 había tres servicios simultáneos de congregaciones que se estaban celebrando”, dijo Michael Eisenberg, el expresidente de la sinagoga “Árbol de Vida”, al estimar que dentro del templo habría unas 100 personas.

El gobernador de Pensilvania, Tom Wolf, calificó el ataque “como una absoluta tragedia”. “He hablado con líderes locales y con mi administración, y la Policía del Estado de Pennsylvania proporcionará recursos para ayudar a las autoridades locales y al personal de primera respuesta”, señaló en una declaración escrita.

“Estos actos de violencia sin sentido no son lo que somos como estadunidenses. Mis pensamientos en este momento se centran en las víctimas, sus familias y en asegurar que la policía tenga todos los recursos que necesitan”, añadió.

“Todos debemos orar y esperar no más pérdidas de vidas. Pero hemos estado diciendo ‘esto es demasiado’ durante demasiado tiempo. Las armas peligrosas están poniendo a nuestros ciudadanos en peligro”, indicó el gobernador.

También el presidente estadunidense Donald Trump calificó los hechos como “una cosa terrible hecha con odio”.

Trump habló brevemente con los reporteros en los jardines de la Casa Blanca momentos antes de dirigirse a la conferencia de FFA (Future Farmers Of America) en Indianápolis, donde adelantó que hará una declaración más detallada sobre los hechos en Pensilvania.

“Los resultados son muy devastadores. Es vergonzoso, absolutamente vergonzoso”, añadió.

Trump dijo que si la sinagoga hubiera tenido un guardia armado en su interior los resultados “habrían sido mucho mejor; si hubieran tenido protección interior. El (atacante) pudo hacer cosas que no habría podido hacer”, comentó.

“Cuando la gente hace esto debe tener la pena de muerte y no debe pasar muchos años” para que se le aplique, afirmó y señaló que se necesita reforzar las leyes y actualizar la pena de muerte. “Mucha gente está en desacuerdo conmigo, pero esto debe detenerse”, puntualizó. (Notimex)