Por Gabriel Rosas *

La odisea inicia cuando me enteré que en la paraestal donde estaba laborando no me quisieron otorgar el siguiente contrato, bien sea por burocracia o por falta de presupuesto. El caso es que con cuentas por pagar uno tiene que buscar la forma de resolver la situación económica de forma inmediata.
Conocía lo que eran las maquiladoras, la inversión extranjera, que si son buenas o malas. Diversas opiniones que solo de forma vaga y somera se acercan a las realidades existentes.
Mi primer encuentro con la maquila fue a hora temprana, fui y presente mi solicitud para un puesto de trabajo. En realidad no fue una postulación, ni presentación de una enorme cantidad de entrevistas y documentos. Fue relativamente fácil incorporarme y empezar a laborar de forma inmediata. Me asignaron mi horario y me dijeron las funciones a desempeñar.
Yo, con el mejor de los ánimos me presente a mi primer día de trabajo, sin conocer nada de los procesos que se desarrollan. Me asignaron una línea, un puesto y una función. En un principio todo parecía bastante simple. Pues eran ensambles de piezas que no requieren mucho talento, ni practica, ni conocimiento especializado. El problema surgió cuando me entere de la cantidad de piezas que había que ensamblar por hora, ya no digamos por jornada laboral. Más de 200 piezas por hora, me pareció un verdadero reto.
Los primeros días fueron extenuantes, pues el cuerpo me dolía como si hubiera tenido una pelea de box. Acostumbro hacer ejercicio y trato de estar en forma. Pero ni siquiera cuando corro los 10 k termino tan agotado como después de una jornada en la fábrica.
Tratando de entender un poco cómo funcionan las cosas dentro de la fábrica, y no de buscar culpables. Se trata de cumplir con la demanda de los clientes, en un mundo globalizado, es muy común que las piezas se ensamblen aquí, crucen a estados unidos y de ahí se exporten hacia otros países. En el orden y la estructura opera la cadena de mando. El gerente general, los regionales, los de planta, los jefes de área, de línea y de producción. Cada uno rinde cuentas a su superior.
En muchas ocasiones me sentí como obrero de China, Malasia o Indonesia. Cabe mencionar que los salarios son bajos, si se tiene en cuenta que esos productos se venden 20 veces más caros de lo que costo elaborarlos, como ya lo mencioné, cruzan a Estados Unidos y son reetiquetados y exportados a precio de mercado y economía primermundista. Por ello me parece que los salarios deberían ser mejores.
Según tenemos un sindicato que vela por los intereses del obrero, pero es más que sabido que ellos solo son la maquinaria que mueve el corporativismo electorero para favorecer a los grupos de poder y los partidos políticos que representan. Obtienen puestos claves, buenos salarios a cambio de tener adormecidos a los obreros. No podría decir que subyugados, pero si con pocas opciones para elegir y obtener buenos beneficios.
Una de las ventajas que debo reconocer es el servicio que proporcionan en al área del comedor. La comida es gratis, cosa que me parece una buena medida para cuidar del trabajador, pues creo que un trabajador rinde más cuando está alimentado que cuando no lo está.
El hecho de tener hambre genera debilitamiento e irritabilidad, la irritabilidad genera enojo y el enojo desemboca en conflictos. Me toco ser testigo de pequeños altercados que surgieron en la línea de producción donde me encontraba. Pues no falta aquel personaje irrespetuoso que tiende a meter cizaña. Hay una anécdota que recuerdo porque se estaba saliendo de control.
Sucede que un compañero, señor de unos 45 años, de nombre Gerardo, se cortó la mano por accidente. La burla de otro compañero no se hizo esperar, su nombre, Ismael. Cuando Gerardo fue a la enfermería empezó a decir algunas bromas, todo hubiera quedado ahí, pero subió de grado cuando regreso el Gerardo y salió el tema. Obviamente se molesto y le reclamo a Ismael, diciéndole que cual era su problema. El compañero Ismael ni siquiera tuvo el valor civil de reconocer su error, y pedir una disculpa. Solo se excusó diciendo que estaba hablando de otra cosa. El caso fue que ambos se insultaron y poco falto para que llegaran a los golpes, la encargada de la línea, no podía hacer mucho porque eso ya era un asunto personal. Ambos se dijeron sus defectos y para suerte de ambos no paso a mayores.
El problema siento que radica en la falta de educación, son muchos los factores que intervienen para que se dé una convivencia perfecta. Pues como lo veo, la fábrica es una pequeña Torre de Babel, donde se alberga todo tipo de personas. Gente de diferentes edades, religión, escolaridad, hábitos, educación y en un mundo tan competitivo y conflictivo resulta un poco difícil hacer coincidir puntos de vista tan diferentes hacia un solo objetivo.
Según mi experiencia muchos de mis compañeros de línea, ya tenían tiempo de estar involucrados en el ramo de la maquila. Sin embargo de repente surge algún eslabón perdido (como en mi caso) y nos cuesta un poquito más agarrar práctica y rapidez en los procesos, y como lo comentaba es una carrera contra el tiempo, pues trabajamos contra reloj y en muchas ocasiones la carga de trabajo se nos acumula.
No puedo decir si en la fábrica hay más gente buena o más gente mala, pues no estoy aquí para colocar etiquetas. Así que solo hablare de lo que me consta.
En el dichoso proceso de selección para adquirir el empleo, se supone que elaboran un examen antidoping. La verdad es que dicho examen no es un filtro que impida ser contratado. Hay muchos jóvenes que consumen drogas y según en el examen salieron más que limpios. Es irónico, y solo hay de 2 opciones. La primera los exámenes antidoping están mal hechos o es tanta la demanda de mano de obra que se requiere, que la administración pasa por alto ese detalle y no son tan rigurosos. Pero también hay que ser justos el problemas de las drogas es un problema a nivel mundial, y siempre se encuentra más arraigado en las fronteras. El caso es que en el baño es muy frecuente que fumen marihuana algunos compañeros. Quiero pensar que más que un vicio arraigado es una dosis de medicina para calmar sus dolores físicos y porque no, también los emocionales.
Conviví con mucha gente, bien sea voluntaria o involuntariamente. Los problemas que afligen a la mayoría son casi los mismos. La preocupación por no alcanzar a cubrir los gastos de semana tras semana. La mayor parte de gente que labora en la fábrica, son gente trabajadora y muy competitivos, independientemente de sus vicios, adicciones o fijaciones. La mayoría son dignos ejemplos de personas responsables.
Muchos son cabezas de familia y se esfuerzan día con día para proporcionar lo mejor a sus familias. Hay vidas que particularmente me han gustado y llamado mi atención, por el enfoque que le dan al trabajo y sus metas a alcanzar, ven a la fabrica como un medio para alcanzar sus sueños. Enrique, un compañero. Esta mas que orgulloso y con justa razón, dicho sea de paso. De que su hija va a entrar a estudiar al tecnológico. Antonia está más que feliz con el crédito de su casa. Y así, varios casos que realmente son motivo de reconocimiento y felicitación.
Una de las cosas que más me gustaron en toda mi experiencia, fue el haber conocido a Yomari, una chica con una ternura que con su carita angelical realmente cautiva. El primer día que la vi, me sorprendió por su edad, pues parecía menor de 18 anos, cuando tuve oportunidad de preguntarle, me dijo que tenía 19.
Lo admirable de esta chica es el grado de cordura, respeto, sensatez y agradecimiento hacia sus padres. Ella acaba de terminar la preparatoria y piensa estudiar la universidad, pero para eso tiene que trabajar y ahorrar un poco de dinero, razón por la cual se encuentra ahí. Lo destacable es ese sentimiento positivo hacia la vida y hacia el progreso.
Al platicar con ella me di cuenta que era una chica muy centrada, con objetivos claros. Al ver su carita cansada por las largas jornadas de trabajo, la fatiga se hacía presente. Y como es de complexión pequeña, pues me causaba mayor admiración. En algunas ocasiones le regale un chocolate, para que se animara. Y a manera de broma le decía que era un ángel perdido en la fábrica.
Si mas jóvenes actuaran de la misma forma, con ese grado de responsabilidad y madurez, indudablemente el país se transformaría. Estoy seguro que Yomari alcanzara sus sueños, y me gustaría estar presente cuando eso ocurra.
En general el sector maquila es una buena respuesta para lidiar con el tema de desempleo, sin embargo creo que deberían cambiar algunas cosas, empezando por los salarios, dar trato más humano a los obreros, hacer mas eventos recreativos, capacitarlos de manera constante. Que la educación sea una obligación real y no ficticia, donde se otorguen cientos de becas para que la mayoría de obreros puedan estudiar y las limitantes sean mínimas.
Los grandes corporativos tienen los medios y los recursos, solo es cuestión que quieran. Si pueden montar naves de producción en meses, bien podrían destinar aulas para la educación continua. Algunas ya lo hacen, y son un digno ejemplo.
Espero que con el tiempo sea una regla más que una excepción. Estoy de acuerdo en que necesita ganancias cada proyecto de inversión, pero llevan décadas ganando, es justo que reembolsen un poco de lo que han amasado en sus grandes fortunas y ayuden a países como México a salir del subdesarrollo.
Vivimos en la era del capitalismo avasallante, feroz y envolvente. Y la mayor de las veces los planteamientos teóricos son rebasados por la realidad, pero si no volvemos la mirada a un enfoque humanista, difícilmente vamos a poder seguir coexistiendo como sociedad.


* Gabriel es un bloguero, deportista, corredor de 10k, y amante de la libertad. Su corazón late hacia la izquierda.