Temazcal significa “Casa donde se suda y se sana” 

Con elementos reparadores, agua, tierra, viento y fuego el Temazcal  busca el camino a la sanación del espíritu y del cuerpo. Se proyecta la energía femenina que nos recuerda que la madre Tierra así como la mujer son el poder ancestral de la vida. La voluntad de contactar con tu propia espiritualidad, ligada a tus ancestros, el contacto emocional y la historia de vida que hemos tenido y que queremos mejorar, romper con la copia de lo que nos han impuesto, buscar la propia identidad la propia espiritualidad.

 EL principio es encontrarse con uno mismo, purificarse, deshacerse de cargas emocionales negativas y relajarse, darnos amor a nosotros…El Temazcal es la esencia de la medicina tradicional. El fuego como uno de los elementos que participan en este ritual tiene como significado ser el gran conocimiento, él nos da calor y cobijo, hay que respetarlo y amarlo, el fuego tiene vida, el fuego es poderoso.

El temazcal es la curación. En el México prehispánico la inspiración llego con esta práctica ritual, que nos recuerda la fertilidad, nuestro propio nacer y renacer

El copal se usa para la “limpia”, previamente con el humo del copal se desinfectan utensilios, cuerpos, ramas, piedras, el copal lo limpia todo.

El Temazcal es el vientre de la madre tierra, es el vientre de nuestra madre, y renacemos de él cada que entramos, cada que salimos. El ritual inicia desde la recolección de la madera, pidiéndole permiso al monte para tomarla. Con esta madera se propiciará el fuego, que dará calor a las abuelas piedras, introducidas en una pequeña cabaña, semejante a un iglú, elaborada en su estructura, algunos con ramas, otros con tubos o varillas y unos más sofisticados con ladrillos y cemento, cubiertos de cobijas, petates, pieles y plásticos en la actualidad, remitiéndonos su forma circular al vientre de la madre ya que en el interior en el centro hay un hueco que se simboliza el ombligo de la madre y de la madre Tierra en el que se van depositando a las abuelas piedras que al ser depositadas ahí se les salpicará con agua de hierbas para que vaporicen y nuestro cuerpo y espíritu suden, alcanzando de esta manera la sanación y purificación, renovándose para continuar en este mundo. 

El ideal es alcanzar una trayectoria de elevación, trascender de tal manera que nos acerquemos a nuestras raíces a nuestros ancestros, los  recordemos, les demos la bienvenida en nuestra mente y corazón, nos comuniquemos con ellos, les pidamos permiso para abrir puertas para recordarlos siempre, amarlos y para que permanezcan como nuestros guías y protectores.

En el Temazcal las peticiones se harán con meditación, cantos y rezos por nuestra sanación física, mental, espiritual, en el calor intenso de las abuelitas piedras, quienes nos preparan para llegar al límite de nuestros propios miedos, nuestros propios problemas y angustias pero también nuestros propios sueños. 

Contactaremos de manera sutil con la inteligencia que se encuentran en otro plano, intentando llegar al desdoblamiento del cuerpo astral.

Es importante darnos la oportunidad de vivir la experiencia de un temazcal o varios, uno va en busca de respuesta pero lo verdaderamente importante es saber formularnos las preguntas.

Y al final del camino diremos  “Gracias te doy mi gran espíritu por mis enemigos porque en ellos templo mi espíritu, cultivo mi paciencia y es a través de ellos que sé que estoy en el camino correcto, pues no los tiene, quien nada ha hecho en y de su vida. Mi corazón abraza su corazón” Abuelo Tlacaelel

Lo único incomodo que encontrarás dentro del Temazcal es a ti mismo

El Temazcal siempre será, protección, grandeza, invencibilidad y en donde alcanzaremos la fortaleza espiritual.