Poeta, narradora y ensayista, la polaca Olga Tokarczuk fue electa esta semana por la Academia sueca para retomar la entrega de los premios Nobel de Literatura, pospuesta el año pasado tras un escándalo de corrupción y abuso sexual en sus filas; se le otorgó la edición 2018 por “una imaginación narrativa que con pasión enciclopédica representa el cruce de fronteras como una forma de vida”.

Y aunque la polémica del anuncio se centró en el premio 2019 que se concedió al austriaco Peter Handke, a quien se cuestiona su apoyo al líder serbio Slobodan Milosevic, su distinción no estuvo exenta de controversia, dado que en los últimos años se ha perfilado como un icono progresista dentro de la conservadora sociedad polaca, cuyas autoridades han criticado sus posturas y denostado su literatura.

La psicóloga de profesión se ganó la animadversión en 2015 cuando al recibir el premio Nike, uno de los más importantes de su país natal, por su texto Los libros de Jacob, aseguró que: “Nos hemos inventado la historia de una Polonia tolerante, de un país abierto que no tiene las manos manchadas de la sangre de sus minorías y sin embargo hicimos cosas terribles”.

Nacida en Sulechów, Polonia, el 29 de enero de 1962, Tokarczuk se graduó como psicóloga en la Universidad de Varsovia. Fue voluntaria en un centro de atención de enfermos mentales y luego psicoterapeuta en Walbrzych, labores que dejó cuando empezó a cobrar fama como escritora y se mudó a Nowa Ruda, para dedicarse de lleno a la literatura. Aunque actualmente vive en Krajanów, imparte talleres de prosa en los estudios de Artes Literarios de la Universidad Jagellónica de Cracovia, y desde 2008 en la Universidad de Opole.

Sus primeras historias datan de finales de los años 70, cuando inspirada por Carl Jung y autores como Edgar Allan Poe, Thomas Mann o Anton Chéjov comienza a perfilar su literatura. Sin embargo, es 10 años después que inicia en forma una trayectoria con la publicación de su poemario La ciudad en los espejos (1989) y en 1993 El viaje de los hombres del libro, su primera novela, que merece el premio de la Asociación Polaca de Editores de Libros.

Dos años después verá la luz su segunda novela, E. E., que aborda la historia de una chica que adquiere habilidades parapsicológicas que pierde de igual modo súbitamente; En un lugar llamado antaño (Prawiek i inne czasy), de 1996, fue nominado para el Premio Literario Nike en 1997, año en que sólo ganó el Premio del Público. Luego vendría El ropero, de 1998, una colección de historias breves, y la novela Casa diurna, casa nocturna, siendo nominada una vez más al premio Nike.

Para el 2000 publica La muñeca y la perla, un ensayo sobre la novela La Muñeca, de Boleslaw Prus, y un año después el libro de relatos Concierto de varios tambores le valió volver a ser nominada al premio Nike; en 2004 ve la luz Historias últimas, donde escribe sobre la historia de Polonia y Ucrania a través de la experiencia de tres generaciones de mujeres de la misma familia, y dos años más tarde el libro Ann Inn en los sepulcros del mundo, novela basada en la mitología sumeria. El 2007 trajo consigo la novela Los corredores, en la que trabajó a lo largo de tres años.

Un libro con el que, aclaró, no pretendía mostrar paisajes sino mirar más allá de lo que significaba viajar, desplazarse, porque para ella “escribir novelas era como contarse cuentos uno mismo en la madurez, como hacen los niños antes de dormir, que utilizan el lenguaje que se encuentra entre el sueño y la conciencia, describiendo y creando”. Con este libro sí obtuvo el premio Nike.

Para cerrar la década publica en 2009 la novela Sobre los huesos de los muertos, un libro con estructura de novela negra que sirve a Tokarczuk, como siempre, para presentar la complejidad del mundo y entorno humano, alcanzando un nivel de comprensión que le permite a ella misma definirse con claridad, como alguien “que le tiene respeto a sus conciudadanos, que se muestra solidaria con ellos y es responsable.

“Como una persona que se preocupa por el bien común; que respeta su cultura y que quiere que ésta sea abierta y libre; que se opone a la censura y quiere un país en el que nadie sea excluido ni estigmatizado, que no tiene complejos y siente que tiene una cultura fuerte que ningún refugiado puede amenazar; que se cree seguro y al hacerlo está dispuesto a recibir con los brazos abiertos a quien sea más débil que él”.

En 2012 lanza el libro de ensayos El momento del oso; en 2014 la novela histórica Los libros de Jacob, ganadora del premio Nike; en 2016 Sobre los huesos de los muertos; en 2017 Alma perdida, y en 2018, sus Relatos bizarros. Su obra ha sido traducida a más de 30 lenguas.

De acuerdo con reportes de la prensa europea, este año los reconocimientos llegaron en junio, cuando Tokarczuk fue elegida hija predilecta de Breslavia, allí declaró ser “federalista y regionalista, creo en una Europa de las regiones unidas y sueño con una Polonia descentralizada, fuerte en diversidad”.

El 4 de octubre se le entregó una condecoración al mérito en la provincia de Klodzko, pese a la oposición de los políticos locales que la acusan de “falsear la historia” y considerarla parte de las “élites culturales” que tratan de “destruir” la reputación de Polonia con sus exploraciones de crímenes polacos, incluida la participación de algunos en el asesinato de judíos durante la guerra, como lo declarara el líder de la Ley y la Justicia, Jaroslaw Kaczynski.

Tras el anuncio del premio, quinta ocasión en que lo gana un autor polaco, Tokarczuk se dijo sorprendida, contenta y muy orgullosa de que los dos premios Nobel de Literatura fallados este jueves fueran para centroeuropeos y en alguna de sus declaraciones incluso aprovechó para llamar a su país a emitir un voto correcto en las próximas elecciones, mientras el presidente polaco Andrzej Duda optó por la prudencia y declaró el Nobel como “un gran día para la literatura polaca”.

Mientras el ministro de Cultura, Piotr Glinski, quien en días pasados había dicho no haber podido terminar de leer los libros de la autora, aseguró que se esforzaría más en hacerlo, y que estaba feliz por tratarse de un logro para la nación polaca. “Un Premio Nobel es una clara señal de que la cultura polaca es muy apreciada en el mundo”, escribió en su cuenta de Twitter.

Tokarczuk, quien sí figuraba en varias listas de pronósticos de ganadores del Nobel, dejó atrás en la contienda afamadas plumas y trayectorias como las de la activista de Guadalupe, la escritora en lengua francesa Maryse Condé; las canadienses Margaret Atwood y Anne Carson, la rusa Lyudmila Ulitskaya, la estadounidense Joyce Carol Oates y la china Can Xue.

La editorial Anagrama ha dado a conocer que a finales del presente mes editará la novela Los errantes en castellano y catalán.