El trastorno de excitación genital persistente -caracterizado por una excitación sexual espontánea y no deseada- podría comprometer la salud mental y el bienestar de las personas, afirmaron especialistas del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos.

“No es una condición divertida y es difícil para los pacientes abordar sus síntomas con los médicos, quienes generalmente nunca han oído hablar de éste”, dijo en un comunicado el investigador del Departamento de Neurología, Bruce Price.

Este padecimiento, que es experimentado principalmente por mujeres, podría ser causado por la alteración de los nervios que transmiten sensaciones desde los genitales o por daños en las partes bajas de la médula espinal, informó Price con base en un estudio realizado en 10 mujeres cuyos síntomas comenzaron entre los 11 a 70 años.

Cuatro de estas mujeres presentaron quistes en la raíz del nervio espinal y dos más daño generalizado del nervio sensorial. Mientras que una paciente con síntomas desde la infancia nació con un pequeño defecto en la médula espinal baja, otra presentó una hernia de disco lumbosacra y una última desarrolló la enfermedad al interrumpir un medicamento antidepresivo.

Las mujeres con dicho trastorno, además de experimentar excitación sexual espontánea, presentan dolor pélvico o síntomas en las vías urinarias. Y aunque es curable, el tratamiento depende de la causa pues en el estudio las intervenciones neurológicas, como la eliminación de quistes, fueron efectivas en el 80 por ciento de los pacientes.

“Al identificar algunas causas comunes y localizarlas en regiones específicas del sistema nervioso sacro, nuestro estudio proporcionar instrucciones sobre cómo ayudar a los pacientes y orientas futuras investigaciones”, puntualizó la responsable de la investigación Anne Louise Oaklander.