Foto: Marco Ugarte / AP

AP. Ciudad de México. 13 de agosto de 2020.- México llegó a un acuerdo con Argentina y el laboratorio AstraZeneca para producir una potencial vacuna para el COVID-19 que sería gratuita para la población, dijo el jueves el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Si supera la última etapa de pruebas o fase 3, la vacuna que fue desarrollada por la Universidad de Oxford estaría disponible para la región en el primer trimestre del próximo año.

De acuerdo con lo anunciado, la vacuna se fabricaría en Argentina y México sería el responsable de envasarla y distribuirla en toda la región con excepción de Brasil, que ya tiene un acuerdo propio con la misma farmacéutica firmado en junio.

De acuerdo con lo expuesto en la rueda de prensa, una vez que la vacuna esté lista México sería el encargado de distribuirla en la región y el costo dependerá de lo que decida cada gobierno.

La farmacéutica anunció que el acuerdo es por una dosis inicial de 150 millones de vacunas que se distribuirían en toda la región.

“En otros países puede ser que se decida cobrar o seleccionar a quién se vacuna y a quién no… Van a tener todos los mexicanos acceso a la vacuna y no debe haber preocupación por la gente pobre, tiene garantizada la vacuna la gente más humilde, la gente más pobre y no se va a quedar al final”, dijo López Obrador.

La vacuna de AstraZeneca es una de varias que se encuentran en diversas etapas de ensayo en todo el mundo.

AstraZeneca cerró una serie de acuerdos similares en todo el mundo para distribuir la vacuna experimental contra el COVID-19, la cual ha tenido resultados prometedores en las primeras fases de pruebas.

Sus convenios incluyen a Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea, así como con la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias -una coalición público-privada con sede en Noruega-, y la Alianza de Vacunas GAVI, una asociación público-privada establecida en Ginebra.

Los llamados ensayos de fase 3, como los que se realizan para la vacuna de AstraZeneca, suelen durar meses e implican a miles de personas, la única forma de demostrar si una vacuna experimental es segura y si realmente funciona.

La Organización Mundial de la Salud dijo que todas las posibles vacunas deben completar las fases de ensayo antes de ser distribuidas. Los expertos han advertido que si no cumplen con los protocolos pueden provocar un impacto negativo en la salud y crear una falsa sensación de seguridad o socavar la confianza en las vacunas.