¿Quién soy yo? ¿Qué es el mundo?

 


Martha Cupa León
El Olimpo y la literatura. Zeus y Hera: Octavio y Elena. Así como Zeus urdió una
estratagema para acercarse a Hera, poseerla y luego casarse con ella, del mismo
modo Garro cuenta que se casó con Paz por un engaño de él.
La narrativa mitológica griega cuenta que, durante una tormenta, Hera queda
separada de los otros dioses, sentada en una montaña. Zeus se transforma en un
cuco mojado, maltratado por la lluvia, y se posa sobre el regazo de Hera, quien
sintiendo lástima por el pobre pájaro, lo cubre con su túnica. En aquel momento
Zeus recupera su forma verdadera y la posee, prometiéndole que se casará con
ella.
Garro cuenta que se casó con Paz por un engaño de este y sus amigos, quienes
la desviaron al juzgado cuando ella tenía un examen de latín al que ya no pudo
regresar. A partir de ese momento, Garro viviría contra la obra de Octavio Paz,
quien se volvió su enemigo eterno. Por su parte, Hera contrajo matrimonio a la
fuerza con Zeus.
En febrero de 1937, luego de dos años de noviazgo, Paz se va a Yucatán y desde
allí, el siete de mayo, le envía a Elena una carta en la que le avisa que regresará a
la capital y le pide que se casen para viajar juntos al Segundo Congreso
Internacional de Escritores para la defensa de la Cultura en Valencia. Hera, como
esposa de Zeus, podía aparecer a su lado en todos los actos presididos por el dios
de los dioses.
Ambas parejas no vivieron mucho tiempo unidas, ya que las disputas entre ellas
eran continuas. Zeus estaba celoso porque sabía de los asuntos amorosos de su
mujer con Eurimedón. Hera abandonó a Zeus. En tanto que el divorcio entre Paz y
Garro se tornó inevitable, pues a los problemas que ya tenían se sumó el amorío
de esta con el escritor argentino Adolfo Bioy Casares.
Cronos fue severo con las dos parejas: fue padre de Zeus y Hera. El progenitor
devoraba a todos sus hijos para evitar que alguno de ellos le arrebatara el poder.
Rea, su esposa, evitó que se comiera a Zeus, quien tiempo después lo venció e
hizo que vomitara a todos sus hermanos: de este modo salvó a Hera de quien
después se enamoró.
Cronos, dios del tiempo, no permitió que Elena aprendiera a decir no. “Paz me
exigía: ¡Debes aprender a decir no!… Tenía mucha razón. Si lo hubiera aprendido
a tiempo no hubiera dicho sí aquella mañana de 1937 en la que yo debía
examinarme de latín…”, narró la autora de Recuerdos del porvenir. “Tenía mucha
prisa en llegar a mi examen de latín y, antes de subir la escalera, Paz y sus
amigos me prometieron que llegaría a tiempo. ¡No llegué nunca!”.
Zeus contra Hera, es parte de la mitología griega. Paz contra Garro se ha
convertido también en un mito, porque la historia de estos dos escritores
mexicanos es resultado de la experiencia y la inteligencia, pero también, sin duda,
producto de la imaginación.
Zeus, dios de los dioses; Hera, la más grande de todas las diosas olímpicas,
ambos personajes principales de la espléndida narrativa mitológica griega,
irreales, lejanos, complejos, están, sin embargo, tan cerca, en el mundo
contemporáneo, en las biografías de quienes nos cuentan la historia de México, en
el germen de nuestra cultura, en lo más profundo del alma para seguir día a día
dando respuesta a las incesante preguntas: ¿Quién soy yo? ¿Qué es el mundo?